Una propuesta técnica se evalúa mejor por las decisiones que deja claras que por la cantidad de tecnologías que enumera. Estas preguntas ayudan a comparar proveedores sin depender de promesas difíciles de verificar.
El desarrollo propio no es automáticamente la opción más estratégica. La decisión correcta depende de cuánto se diferencia el proceso, qué debe integrarse y qué costo genera trabajar alrededor de una herramienta estándar.
La mejor primera automatización no suele ser la más llamativa. Es un proceso repetible, comprendido, medible y suficientemente estable como para que sus excepciones puedan tratarse sin improvisación.